El verdadero y el falso emprendedor



¿Qué lo motiva realmente a emprender?

En algunos países el entrepreneur o emprendedor es visto como un líder, alguien a quien emular y como una persona clave en el desarrollo social y económico, sin embargo en ciertos lugares el simple hecho de querer emprender puede ser mal visto, incluso la propia familia y amigos desalentarán a quien quiera emprender un proyecto simplemente por que para ellos esa posibilidad no forma parte de su contexto social.

Ante tal forma de interpretar la realidad, lo más lógico es abandonar cualquier idea de crecimiento y desarrollo, desvalorizando así la creatividad e innovación y reprimiendo la naturaleza del verdadero entrepreneur.

No es ningún misterio que las personas que buscan “seguridad” en realidad tienen un miedo indescriptible al fracaso, y en este mundo como dicen “el que no arriesga no gana”, no solo en el emprendimiento sino en la vida misma. Sin embargo también hay que tomar en cuenta que tener una gran idea o un excelente producto o servicio sencillamente no es motivo suficiente para emprender.

El verdadero motivo del emprendimiento es fundamental para el éxito del proyecto ya que será el combustible de una motivación duradera.

Es obvio que la idea de negocio es una parte importante, pero ciertamente no es la fuente de una motivación inagotable.

Algunos de los motivos más comunes que de ninguna manera justifican que se emprenda un proyecto de negocios suelen ser los siguientes:

Voy a empezar un negocio por que…. Ya no aguanto a mi jefe, estoy harto de esta empresa, ya no quiero que nadie me diga que hacer, ya no quiero trabajar para otro, quiero más tiempo libre, quiero ganar más dinero, quiero trabajar para mí mismo, voy a demostrarles a todos que soy capaz de tener mi propia empresa, quiero demostrarme a mi mismo que sí puedo, quiero contribuir al desarrollo de mi país, quiero generar empleos, quiero hacerme rico, quiero vivir mejor, etc.

El motivo que lleva a emprender guarda una relación directa con las probabilidades de éxito. En otras palabras cualquier motivo como el de la lista anterior es un factor clave para el fracaso por que sólo se está buscando una salida, justificar un escape de una situación poco favorable.

Claro que hay excepciones pero cuando hay una verdadera motivación interna las razones para emprender salen sobrando. Lo que caracteriza a un verdadero entrepreneur es la voluntad y la certeza de que va a lograr su objetivo.

Ser despedido puede ser un motivo pero no asegura que generará la motivación suficiente para emprender. La verdadera motivación es interna y se manifiesta como un deseo irresistible de emprender. Las razones son un espejismo, “no tengo trabajo por eso voy a emprender un negocio”, es sólo una justificación o acaso diría alguien ¿no es razón suficiente no tener ingresos? No, el motivo no hace al emprendedor.

Tener un motivo para emprender un negocio es irrelevante, las preguntas que deben ser contestadas son: ¿Tengo madera para emprender? ¿Está en mi verdadera naturaleza el emprendimiento?

Los falsos emprendedores sólo se engañan a sí mismos. Por ejemplo pueden ir al notario y dar de alta una empresa y luego irse a festejar con sus amigos diciendo y creyendo que son grandes entrepreneurs, pero de momento no han emprendido nada, sólo han gastado dinero, comprar una franquicia tampoco nos transforma en empresarios. Emprender no es poner una tienda o abrir un negocio, ni siquiera es estar dispuesto a trabajar en el proyecto.

¿Qué es entonces ser un verdadero entrepreneur?

Es una forma de enfrentarse al mundo, es una manera de ver la vida que no tiene todo el mundo (ya que no es muy cómoda que digamos), es una forma de vida en la que la persona disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de ¿qué pasará mañana?.

El verdadero emprendedor es aquel a quien lo imprevisto le genera una emoción placentera muy especial. No puede evitar emprender, lo lleva en sus genes.

Si le vence la incertidumbre y el riesgo no se engañe, no es un emprendedor.

Si le gusta la seguridad, la rutina y que otro cargue con la responsabilidad, entonces no es un emprendedor. No digo que eso esté mal, pero hay que ponerlo sobre la mesa por que si comienza con un proyecto de negocios fracasará si no cuenta con al menos una de las características esenciales que todo emprendedor tiene: un deseo irresistible de moverse a propósito en un entorno incierto.

Si nos detenemos a pensar un poco, tendremos que reconocer que el universo es por definición incierto, nadie puede asegurar nada, ni siquiera podemos afirmar que lo que estamos viendo y experimentando es realmente así, pero no a toda la gente le gusta esta idea, la mayoría prefiere convencerse de que su mundo es inmutable y buscan esa falsa seguridad en sus actividades diarias a veces toda su vida, solo para darse cuenta antes de morir que buscaban algo que no existe. Lo único seguro es el cambio permanente.

Una definición de emprender podría ser; transformar la incertidumbre en comercio. El emprendimiento es una forma de vida y de encarar al mundo aceptando la incertidumbre como el ingrediente principal. Y es una manera de ver la vida de lo más realista que conozco.

Un rasgo del verdadero emprendedor es que no contempla la posibilidad del fracaso, la gente común puede pensar que el empresario quiere ganar más dinero, hacerse millonario, ser famoso, crear más empleos, crear más riqueza en su país, etc. y puede haber algo de cierto, pero el verdadero emprendedor va más allá, la verdad es que no lo puede evitar, tiene un vacío interior que solo puede llenar creando nuevos conceptos, innovando constantemente, generando ideas nuevas y lo más importante, haciéndolas realidad.

El amor por la incertidumbre y el placer por la propia actividad emprendedora proporcionan tanto el motor como el combustible que mantiene activo al entrepreneur con su propósito, para emprender hay que tener una inagotable, enorme, descomunal, infinita capacidad para soñar con lo inconcebible.

El verdadero emprendedor no necesita motivos externos, lo hace para sí mismo, está en su personalidad, ama la incertidumbre y el propio acto de emprender.

Debido a que rara vez las cosas salen como son planeadas, ya sea que las cosas salgan mejor o peor, los resultados de la acción emprendedora no van a encajar con lo esperado y siempre habrá complicaciones.

Cuando las cosas salen peor de lo previsto el problema es evidente, pero aún cuando van saliendo bien surgirán nuevos problemas y retos que afrontar para los cuales no estábamos preparados, de pronto el dinero se acaba, hay más gastos, se requiere de nuevas herramientas, etc. conocida es la frase "morir de éxito".

O sea que no importa si sobra o falta, la realidad que enfrentamos nunca es lo que imaginábamos encontrar.

No hay empresario que no haya cometido grandes errores en su vida. El verdadero emprendedor asume la responsabilidad y aprende de la adversidad, en lugar de deprimirse y darse por vencido, piensa, corrige y sigue adelante.

El entrepreneur encontrará problemas en cada paso del camino, pero éstos jamás evitarán que siga avanzando.

Los verdaderos emprendedores se sienten cómodos afrontando las dificultades, en momentos de tensión extrema, es cuando esa característica tan peculiar sale a relucir.

Si tomamos en cuenta que las cosas nunca resultan como fueron planeadas, significa que las capacidades de enfrentarse a las situaciones desconocidas, imprevistas y no deseadas condiciona absolutamente la supervivencia de cada ser viviente.

No fracasan las ideas, sino las personas. No fracasan los negocios sino que son los sueños los que se mueren por falta de creatividad y flexibilidad para enfrentar los imprevistos en la vida.

El emprendedor nace pero también se hace, la educación familiar es un factor determinante, si los padres son pequeños empresarios los hijos tendrán una mayor tendencia a ser emprendedores que el hijo del dueño de una multinacional, por que el primero crece con la filosofía de que hay que depender de uno mismo, de su propio esfuerzo, de que no hay nada garantizado en esta vida.

¿Pero que pasa si no nos hemos desarrollado en un entorno así y no somos emprendedores naturales?

Lo que hay que hacer es fomentar la capacidad de resistencia y el espíritu de lucha.

De manera pragmática podemos elegir un reto intelectual ó físico, como por ejemplo; aprender un idioma extranjero, adquirir destreza en alguna disciplina, dominar una actividad deportiva, proponernos la realización de un plan para que mediante el esfuerzo y la disciplina constantes, logremos un objetivo determinado.

Si actuamos de esta manera tendremos la posibilidad de cultivar esa capacidad de resistencia y, lo más importante, podremos experimenta la infinita satisfacción que genera alcanzar los resultados que uno se propone.

Si ni siquiera concibe esta capacidad de resistencia, rodéese de personas que la tengan para asimilarla por que esta característica es aún más importante que tener madera de emprendedor.

El fracaso del 50% de los "falsos" emprendedores es por que no han desarrollado esta capacidad de resistir y les falta ese espíritu de lucha sin fin.


"la única forma de encontrar los limites de lo posible es cruzándolos hacia lo imposible." -- Arthur C. Clarke





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